Planificación de lecciones individuales
Cuando se trata de crear un plan de lecciones, es útil empezar con algunas preguntas para determinar el objetivo de la lección.
• ¿Qué saben ya los alumnos?
• ¿Qué necesitan aprender?
• ¿Cuál es la mejor manera de fijarlo?
Un esquema de clase es importante por dos razones:
Conocer el destino.
Todos sabemos que la práctica hace al maestro, ¿verdad? Dale a tus alumnos la oportunidad de poner a prueba sus recién adquiridas destrezas antes de pasar al siguiente tema con nueva información. Las actividades de práctica fomentan la retención de conocimientos y ayudan a los alumnos a afianzar sus habilidades antes de que les enseñes algo nuevo. Puedes crear un cuestionario o asignar un ejercicio de debate en grupo en su comunidad u en otro grupo online. Es importante tener en cuenta que las actividades prácticas no son un examen. Son sólo un espacio seguro para que tus alumnos se ensucien las manos y dominen una habilidad concreta antes de enfrentarse a una situación en la que tengan que utilizar esas habilidades de forma independiente. Puedes recurrir a la vieja escuela con un cuestionario de opciones múltiples, o ser creativo con algo fuera de lo común. El cielo es el límite: ¡sólo tienes que dar a los alumnos la oportunidad de practicar lo que les has enseñado!
Establecer expectativas.
Establecer una hoja de ruta crea expectativas para los alumnos. Cuando les enseñas nuevos hechos y habilidades, la estructura del curso empieza a crear una imagen mental de la lección. Les ayuda a saber adónde van, a qué piezas importantes deben prestar atención y cómo situarlas en su contexto. Dar a los alumnos una idea de hacia donde van, les ayuda a dedicar interés e invertir su tiempo en el proyecto educativo.
Para cada clase, respalda el contenido de tu aprendizaje con dos cosas:
Recursos de aprendizaje.
Ofrece lecturas adicionales, infografías, vídeos y otros contenidos educativos en diversos formatos. De este modo, los alumnos tienen la oportunidad de asimilar la información en varios formatos, lo que les ayuda a retener los conocimientos y a contextualizar los temas. De este modo también se garantiza que se atiende a los estudiantes que aprenden de forma diferente: algunos aprenden leyendo, otros escuchando, otros a través de imágenes o infografías. Al proporcionar una gama de recursos de aprendizaje para respaldar el contenido del curso, aseguras una experiencia de aprendizaje diferente para cada estudiante.
Actividades prácticas.
Todos sabemos que la práctica hace al maestro, ¿verdad? Dale a tus alumnos la oportunidad de poner a prueba sus recién adquiridas destrezas antes de pasar al siguiente tema con nueva información. Las actividades de práctica fomentan la retención de conocimientos y ayudan a los alumnos a afianzar sus habilidades antes de que les enseñes algo nuevo. Puedes crear un cuestionario o asignar un ejercicio de debate en grupo en su comunidad u en otro grupo online. Es importante tener en cuenta que las actividades prácticas no son un examen. Son sólo un espacio seguro para que tus alumnos se ensucien las manos y dominen una habilidad concreta antes de enfrentarse a una situación en la que tengan que utilizar esas habilidades de forma independiente. Puedes recurrir a la vieja escuela con un cuestionario de opciones múltiples, o ser creativo con algo fuera de lo común. El cielo es el límite: ¡sólo tienes que dar a los alumnos la oportunidad de practicar lo que les has enseñado!
No olvides la gamificación.
La gamificación puede contribuir a que el aprendizaje sea más ameno, envolvente y accesible, lo que se traduce en una mayor aceptación y participación continua. Cuando hablamos de gamificación, no nos referimos únicamente a cuestionarios o encuestas. Puede ser tan simple o tan complejo como se desees, desde rondas de preguntas rápidas hasta simulaciones gamificadas basadas en escenarios. En última instancia, el objetivo clave es captar (¡y mantener!) la atención de sus alumnos y motivarlos para que participen. Cuando se trata de gamificar el aprendizaje online, no suele tratarse de diseñar un videojuego en toda regla. Se trata de tomar los elementos que hacen que los juegos sean atractivos, motivadores o educativos e incorporarlos a las experiencias de aprendizaje que diseñe.